Capilla del cementerio de la Almudena

En el año 1905 el arquitecto Fernando García Nava se hacía cargo de las obras del Cementerio de la Almudena. Construye en un marcado estilo modernista tanto la capilla como el pórtico de entrada al cementerio; terminándose las obras en 1925.

García Nava concibe un templo con planta de cruz griega, retomando así el concepto del proyecto anterior de los arquitectos Arbós y Urioste. La capilla tiene una altura notable en relación con su superficie en planta, altura que dota al conjunto cierta verticalidad. Esa verticalidad resulta enfatizada por la cúpula de sección parabólica y sobre todo por la torre del reloj con su puntiagudo remate final.

 

En la decoración arquitectónica se recurre a varios elementos historicistas, sobre todo neobizantinos, como los arcos de herradura polilobulados. Otros elementos decorativos envuelven al conjunto en el estilo modernista de la época como es la riqueza de la decoración escultórica, las vidrieras, la decoración vegetal, los trabajos de forja. Incluso se sabe que antiguamente la cubierta de la cúpula estaba decorada con cerámica, muy del gusto modernista como también vemos en el Templo nacional de Santa Teresa de este mismo torneo.

 

Son muy curiosos estos elementos decorativos como son las gárgolas con forma de murciélago los halcones posados en la torre del reloj, o el ángel que sentado en lo alto de la cúpula central esperando el día del juicio final.